Pombo experimentó una necesidad de expresar todo lo que le sucedía a través del verso, pero siempre manteniendo muy clara la diferencia entre la poesía y la versificación de sus vivencias.

Esta afición por la versificación de la cotidianidad le trajo muchas críticas y burlas en una Bogotá que rechazaba todo lo que se salía de los límites convencionales: “Contra cuanto yo propongo tienen un argumento incontrastable: que yo hago versos”.

Poeta de ocasión

Para un pintor

pintor

Píntame lo que miras; no mejores
lo que no es dado mejorar. No quiero
flores más exquisitas que mis flores,
ni ángel ideal por mi ángel verdadero.

A Felipe S. Gutiérrez

Para un discurso

poemasPara.conferencia

Algo nuevo: barbarie, oscurantismo,
feudo, escoria, caduco, mercenario,
vestiglos, palpitante, rol, sudario,
patria, gleba, epopeya y fanatismo. […]

Cosas gigantes, hecatombe, tea
síntesis, vencedor de vencedores,
férreo, titán, martillo de la idea.

Tronad, en prosa o en verso, estos primores,
y, si no aquí, no ha de faltar aldea
donde os decretan palma de oradores.

Receta para un discurso del 20 de julio

Para un amante

poemasPara.amante

Yo acercara mis labios a tu oído
y aunque temblara tímida mi voz,
te dijera hondamente conmovido
una sola palabra, una expresión;

pero quiero yo tanto esa palabra,
y tanto el pronunciarla temo yo,
que a solas sin cesar mi mente labra
y ansío en mano decirla entre los dos.

La palabra

Para una viajera

poemasPara.viajera

[…] ¡pues hoy te lanzas sobre los mares,
tras de otro imperio y otros altares,
irresistible conquistadora!,
por Dios, no olvides al que te adora,
al pobre amigo cuyos pesares
embalsamaste con tus cantares,
al que llorando te oyó en silencio
al que llorando te dice ¡adiós!

Adiós a Teresita Carreño

Para un cartucho de dulces

Costumbre antigua, y en verdad galante,
es lo que aquí llamamos el cartucho,
no el de pólvora y plomo (¡Dios espante
lejos de mi lector avechuco!),
sino aquel de confites rebosante
y en gracioso doblez de cucurucho
que en intervalos de ópera o comedia
lleva el galán a la beldad que asedia.

El cartucho

Para un ajiaco

¿Cena patriótica? Ajiaco a la moderna
de papas de año, que con papas criollas
(por ser, como sabéis, de índole tierna)
se espesa al fin; y bien cebadas pollas
aún no llegadas a la edad materna;
y punta de alcaparras y cebollas.
Unid de Oporto o de Borgoña un vaso
y he aquí una cena digna del Parnaso.

El cartucho

Para un músico

poemasPara.musica

Músico, al escucharte, yo me siento:
dudo si estoy oyendo tu instrumento
o escuchando mi propio corazón;

que es aquel tan simpático y tan fuerte,
que en corazón de todos se convierte,
y a cada cual traduce su pasión.

El músico y el poeta

Para un editor o un escritor

poemasPara.escritor

Si Dios es padre que da
una herencia a cada hombre,
el que heredó musa y nombre
bien desheredado está:
creo que muy bueno será
el pan que la Gloria ofrece,
pero inter nos, me parece
que muerto de hambre el autor
viene a ser un editor
el que a su costa enriquece.

En la cartera de un poeta

Para un poema

Yo no sé si el siglo actual
es material por sistema,
pero en verdad que un poema
es hoy un mal capital;
el árbol espiritual,
da flores, pero no fruta,
y en la muy prosaica ruta
que lleva el mundo en el día
la más tierna poesía
es una quiebra absoluta.

En la cartera de un poeta

Para un buen o mal cantante

Cesó… y rompió la tempestad de aplausos…
acabó de cantar… ¡gracias a Dios!…
que si más se prolonga aquella nota,
terrible de ternura y de dolor,
su corazón se hubiera destrozado,
y… no sólo él… tal vez mi corazón.

En un concierto

Para un día de invierno

poemasPara.diaInvierno

¡Qué feo, qué tiste, qué oscuro el cielo,
de lodo y nieve revuelto el suelo,
violento el viento refunfuñando,
crudo chubasco remolineando
y el horizonte relampagueando
con negro amargo de tempestad!

[…] todos con ira, todos a escape,
todos cual gatos oyendo el zape;
ya se resbalan, ya se atropellan,
allí se insultan, allí se estrellan,
uno se ensarta con un paraguas,
otro se enreda con treinta enaguas;
ruedan, se encharcan, se inutilizan,
contra una esquina se desnarizan
y echan centellas y echan venablos,
y hacen un gesto de inequidad!

El día del desengaño

Para un salto de agua

poemasPara.salgoAgua

Siempre nuevo, siempre brillante, en movimiento:
siempre fecundo, poderoso y fuerte
como el vivo raudal de hirviente savia
que a los pechos deslumbrantes brota
de la madre común naturaleza,
despliega tu grandeza en tu caída,
y alzas de aquel abismo al firmamento
el himno de la fuerza y de la vida.

En el Niágara

Para una noche de luna llena

poemasPara.luna

¡Oh noche inmensa y serena!
¡Qué silencio y qué armonía!
El firmamento sabía
que esta noche es luna llena.
Hoy da su función de estrena
la artista de lo ideal,
y a su aparición triunfal
ni el aura blanda respira:
calla, contempla y admira
toda vida universal.

Luna llena

Para una tormenta

poemasPara.tormenta

Préndese el cielo. Pálida se esconde
la noche. El trueno asordador revienta,
y en toda la ancha esfera turbulenta,
estruendo a estruendo y luz a luz responde.

Palestra de titánica porfía
turbiones y relámpagos destella,
y ruge y truena en bárbara armonía.

Rasga el rayo honda grieta, clara y bella
en la cuarteada bóveda sombría,
y vislúmbrase a Dios al través della.

La tormenta de verano

Para un mar

poemasPara.mar

Allí su azul oleaje
en pliegues, surcos y montes,
sus mágicos horizontes,
su áureo tul y níveo encaje;
allí el divino lenguaje
de onda y trueno y vendaval
y aquella esencia vital
que se respira en su aliento
como hijo del firmamento
sin mezcla vil terrenal.

Mar y perla

Para una mujer en un puente

Formas magníficas, la gracia andando,
el paso aéreo.
Cuando la miran quedan soñando
bajo su imperio.

La vi en el puente: y te vi en ella
con dulce orgullo.
Busqué tus ojos. Esos, mi bella,
son sólo tuyos.

Luisa A…

Para una pareja de recién casados

poemasPara.recienCasados

La vida matrimonial
es un ómnibus, señores,
cargado al partir de amores
y de ventura ideal.
El camino es sin igual,
lindo, visto desde lejos:
¡qué arenados tan parejos,
qué arboledas, qué jardines,
qué viaje de serafines
hasta morirse de viejos!

[…] Pero siguiendo el trayecto
llega tal cual avería,
llueve y truena cada día,
el camino se hace de lodo
y tal vez (peor que todo)
la carga de amor se agría.

En la función de boda

Para una pareja o un soltero

poemasPara.pareja

La humana felicidad
es un misterio armonioso,
acaso tan prodigioso
como el de la Trinidad;
misterio en cuya verdad
uno es dos, y dos son uno,
y uno solo (aunque inoportuno
parezca decirlo) es cero,
cero a las izquierda o soltero
que es lo mismo que ninguno.

La pareja humana

Para una morena

Idolatro a una morena
con el odio más mortal,
y ella paga, como buena,
en idéntico metal.

Es original, es rara;
y original debo ser,
y el amor que nos separa
se nos debe parecer.

Amar odiando

Para una separación

poemasPara.separacion

Es el aborrecimiento
nuestra normal condición
y sería rompimiento
una reconciliación.

¡Romped con ella me aterra
aun al pensarlo fugaz!;
¡estemos siempre de guerra
para estar siempre en paz!

Amar odiando

Para una amiga amada

No exijas, pues, que de amistad te cante,
que de amistad de la mujer no sé;
pero es mi lira un corazón amante,
y si quieres, de amor te cantaré.

Amistad de mujer

Para una mujer inconstante

Blanda, afectuosa y complaciente un día;
seca, fría y retrógrada al siguiente…
es, pues, tu amor afecto intermitente
y no me agrada ni conviene así.

No gusto yo de interpretar caprichos;
es mujer, y no esfinge, lo que quiero;
y por lo tanto, hermosa, te exonero
de los votos de amor que recibí.

Inconstante

Para todas las mujeres

poemasPara.todasMujeres

¿Qué fue, señores, pregunto
el Paraíso sin Eva?
Una cosa linda, nueva
y triste como un difunto.
Conversación sin asunto,
corazón sin propietarios,
banquete inhospitalario,
función de melancolía,
rica penitenciaría
con encierro solitario.

La mujer

Para una esposa

¿Y quién hay que no prefiera
una cárcel con su amada
a una espléndida morada
sin dulce y fiel compañera?
Llámala el hombre hechicera
viendo que un santiamén
de un hogar hace un edén
y cambia un infierno en gloria,
y (si no miente la historia)
el viceversa también.

La mujer

Para una hechicera

poemasPara.hechicera

No puede haber en el mundo
muchacha más criminal,
y te hubiera ido muy mal
bajo Felipe Segundo:
eres ladrona, y me fundo
en que hurtas el corazón;
tu risa es de sedición,
es tu mirada incendiario;
y hechicera, es necesario
que te arda la Inquisición.

Regaño

Para una mujer que se confiesa

poemasPara.mujerConfieza

Te haces la cruz, yo no sé
si bien o mal hecha fue;
mas, si con verdad te hablo,
mucho me temo que esté
detrás de esa cruz el diablo.

Aún no te levantes, no,
que un consejo voy a darte:
por si algo se te olvidó
juzgo muy prudente yo
que vuelvas a confesarte.

Tu confesión

Para una apuesta con un poeta

A la mala ley te sujetas,
reniega de la ganancia,
porque es medio extravagancia
apostar con los poetas:
son décimas y cuartetas
todo nuestro capital;
y pagar de modo tal
es tan fácil, que ya quiero
apostar el año entero
y derrochar mi caudal.

Mi apuesta del año nuevo

Para unos náufragos

poemasPara.naufrago

Cuando pronto a hundirse el buque
en deshecha tempestad,
no asoma esperanza alguna
sobre el desierto del mar;

y arrastra la cubierta
al golpe del huracán,
ya cruje el casco en las fauces
del negro monstruo voraz;

los míseros pasajeros
apíñanse con afán
y en el tierno grupo abrazados
aguardan la hora fatal.

Último instante del año

Para un no tan feliz cumpleaños

poemasPara.noFelizCumple

¡Un año más! Te felicito, amigo,
vamos con el dolor con viento en popa;
y un trago menos de tu amarga copa
ya tienes que apurar.

¡Un año más! Un eslabón de menos
en la fatal cadena de vida,
y una esperanza más de ver cumplida
el ansia de acabar.

Dando días al mismo

Para un cabello

poemasPara.pelo

No es mío su corazón,
ni el manantial de pasión
que filtra en sus ojos bellos:
¡ay, todos mis bienes son
una hebra de sus cabellos!

Puede un cabello tal vez
ser joya de tanto prez
que un porvenir decida,
ser el hilo de una vida
o el lazo de dos, pardiez.

Un cabello

Para un corsé

poemasPara.corse

Para acabar con las locas
y a las cuerdas conocer,
un corso muy filantrópico
inventó en Francia el corsé.
Paisano de Bonaparte
ese inventor debió ser,
de trampa tan destructora
pero que hace tanto bien,
pues como suelen las tontas,
oprimiéndose con él
bárbaramente, pasmarse
antes de su madurez,
sólo quedan las sensatas
entre quienes escoger,
y no estúpidas que inmolen
la vida a la delgadez.
¡Viva mil años, y holgados,
el Licurgo del corsé
que a nuestra raza en desmedro
hará muchísimo bien!

El corsé

Para una mano que cocina

poemasPara.manoCocina

Huevos, azúcar, grasa, leche, harina,
harina, leche, grasa, azúcar, huevos,
¡cuánto manjar, sin fin, viejos y nuevos
surgen de ese quinteto en la cocina!

La obra es la mano. Así cual Divina
que, en Hugo arañas transfigura en Febos,
manos hay que hacen néctares de sebos,
y otras un bodrio vil de ancha gallina.

La filosofía de la cocina

Para una soledad

poemasPara.soledad

De media noche en la imponente calma,
cuando a mi estrecho cuarto me retiro,
pienso en ti, me veo solo, alzo un suspiro
y en él te envío el alma de mi alma.

Soledad

Para una lágrima

poemasPara.lagrima

bella es, y rica en valor,
la perla luciente y blanca
que del mar al fondo arranca
su atrevido explorador;
mas ¿quién no aprecia mejor
la que del fondo divino
de un corazón femenino
arranca el dolor crüel,
prenda y testigo el más fiel
de afecto más genuino?

Una lágrima de Angelita

Para una vida

poemasPara.vida

Vamos, ¡ay!, como un niño
sobre una cuerda
a la diestra un abismo
y otro a la izquierda:
y andando, andando,
de súbito caemos
sin saber cuándo.

Inestabilidad de la vida

Para una boca muerta

poemasPara.labiosMuertos

Busco en redor con delirante acceso…
encuentro su cabeza idolatrada…
tómola en amantísimo embeleso…

Toco febril su boca embalsamada…
la beso… ¡queda abierta con mi beso!
¡Estaba del cadáver arrancada!

Pesadilla

Para un tartamudo

poemasPara.tartamudo

Según díceres públicos, doña Pánfila hallábase hidrópica
o pudiera ser víctima de apoplético golpe fatal;
su exorbitante estómago era el más alarmante espectáculo,
fenómeno volcánico su incesante jadear y bufar.

Sus fámulos y adláteres la apodaban Pantófaga Omnívora,
gastronómica vorágine que tragaba más bien que comer,
y a veces suplicábanle (ya previendo inminente catástrofe):
“Señora doña Pánfaga, véase el buche, modérese usted”.

Doña Pánfaga o el sanalotodo

Para unos libros

poemasPara.libros

Fieles amigos, dulces compañeros,
seguidme siempre donde vaya yo;
nunca dejéis de embellecer mis horas
de ocio, de pena, soledad y horror.

Cuando del mundo me halle abandonado
y de las prendas de mi dulce amor;
cuando traidores mis amigos todos
se muestran sordos a mi flaca voz.

Entonces, ¡ay!, acudiré a vosotros;
calmar sabréis vosotros mi aflicción;
y en vuestra frente verteré mis lágrimas
bebiendo néctar delicioso en pos.

A mis libros

Para una boda

poemasPara.boda

De dos amantes venenos
se hizo un néctar conyugal;
ya el singular es plurar,
ya son propios sus ajenos.
Hay una soltera menos,
hay una casada más;
ya es de veras un quizás,
y hacen dos una existencia.
¡Cuán extraña consecuencia,
mas las que vengan detrás!

En el almuerzo de boda de mis amigos Ignacio Osorio y Antonia Orrantia