LA FELICIDAD

Jugando con el hombre al escondite 
va la felicidad doquier que él anda, 
y él por doquiera, incitadora y blanda, 
oye su voz que Búscame repite.

Provocado al dulcísimo convite, 
por sendas mil en su ávida demanda 
lanzase, y vanamente anda y desanda, 
sin que escucharla ni anhelarla evite.

Sonda en pos della el fango libertino
y espada en mano, o en la lengua el canto, 
al capitolio bajo palmas entra;

Y aún la oye y no la ve: llora el mezquino 
engaño tan cruel, y ella entretanto 
está en su corazón, y él no la encuentra.

descargar
Etiquetas: