Abecedario

A

A repicando está.
¡A misa, que dejan ya!
Y hay que subir el repecho
donde asoma el santo techo.

B

Pero usté, señora B,
bebe tanto que da espanto,
y con dos buches a cuestas
mal podrá subir a fiestas.
Ya revienta de fatiga,
barriga sobre barriga.

C

Ya la corcovada C,
como amiga de la tuna
adelante se nos fue
a los cuernos de la luna

CH

Che, che, che, volvió la C
pegadita de la H,
y despache, que la Che
es no más que Ce con Hache.

D

¿Y la D? la C al revés
por la izquierda bien cerrada;
un sombrero de empanada
con sus puntas como ves.

E

Y la E cátela usté,
ya llegamos a la puerta
de la casa del Señor,
tan abierta
que ahí está el altar mayor.

F

Y la efe mequetrefe,
a manera de temblor
le dio un tajo y echó abajo
la pared de más abajo,
pero no al altar mayor;
y quedó como un portal
con un techo y con su llave
que aunque venga el temporal
no haya miedo que la lave.

G

G, G, G: ¡Cómo se agacha
este arete de muchacha!
Y ¡qué grandes que los gasta,
que parecen de canasta!

H

Hache, hache, eche, eche
esa tranca atravesada
que se sale la vacada
y ayunamos hoy de leche.

I

I, I, I: Me gusta así.
Como un poste, bien derecho,
que alto el rostro y satisfecho
dice al mundo: yo no bebo,
ni un cigarrillo a nadie debo,
ni a ninguno le hice un hecho
que me ponga carmesí.

J

Entretanto que a la Jota
se le nota
que a la izquierda se le fue
todo el pie,
¡Pobre Jota patirrota!
Haga usté que no la ve;
y si le hace un vil chacota,
reumatismo, callos, gota
Dios le dé.

K

¿Y la K? Venga usté acá
¡O a su cama! -¡Otra dama
contrahecha!
El puntal de la derecha
contra el centro se dobló.
¡Qué hago yo
Si la ensarta como flecha!

L

La L en tanto es ELEgante,
ve tu escuadra, carpintero
¡Labra-palo!
Y, por si una no es bastante.

LL

Dos con la LL te regalo,
dos escuadras, dos mellizas
por si la una se hace trizas.

M

Tras de la LL deme la M,
mala muela, dulce hamaca.
Cuando es muela, al que le duela
se le saca;
cuando hamaca,
es mi cama, mi butaca
en los climas de candela.

N

Luego viene doña N
con trabajo,
que entre dos varillas tiene,
punta arriba, punta abajo,
una viga atravesada
como un codo,
que no cupo de otro modo
la malvada.

Ñ

Y la Ñ es igualita,
con un pero,
que salió como a visita
y se puso su sombrero.

O

Y la O le dice ¡oh!
redondita, boquiabierta,
como suele un majadero
que de gusto, a más no acierta.
¿Y qué fue?

P

-Que vio el puño de una espada,
casi, casi espada entera,
¡Gran bobada!
Y esa espada era la P.

Q

¡Y esta pálido y convulso!
¡Un reloj, y a ver el pulso!
¡Y naranja, u otra fruta
para darle a este recluta
alguna agua de remedio!
-Y ¡jah, jah! que aquella fru…
Y ese cuco es doña Q.
Naranjita
vaciadita por el bu…
Que en su rama se acurrú…
Dando luz, como el cocú…
Por el medio.

R

¡Cierre, cierre; que la R
es terrífica alimaña
que regaña y rabia y grita
sentadita en su banquita
todo el año…
¡Mas qué miro, lance extremo!
¿Qué porrazo, roza o sierra
la cabeza le llevó?
…¡Nada, lindo! fue un regaño
que en la tierra comenzó.
Tan violento y furibundo
que no cupo en este mundo
y al profundo, en un segundo,
con lenguaza y trompa y todo
a acabar de regañar
donde hubiera quien lo oyera
¡Se voló!
Y a las horas en que te hablo
está el diablo dado al diablo
con el trueno y el vocablo
tremebundo, sempiterno
con que aturde al mismo infierno
ese coco que gritando
y saltando y renegando
por allá se apareció.
Y a toditos los que gritan
y a los santos ejercitan
con los monstruos que vomitan
¡Así habré de verlos yo!

S

Que echen sapos y culebras
y demonios hechos hebras
¡Vedlo aquí!
Pues, probando que no miento,
debajito de su asiento
este boa, o sierpe o víbora
casualmente descubrí.
Y a ese monstruo llaman S,
que es el rastro del borracho,
que haciendo eses sin empacho
por la calle andando va.
Ojalá se le atraviese
una ronda que lo aprese
y ese vicio al fin le pese
y el escándalo que da.

T

Y es tan cierto lo que digo
que me sirve de testigo
el señor tirabuzón
del coñac o brandy o ron
o aguardiente
que ese escarnio de la gente
botó al suelo, cabalmente,
al pegarse un tropezón.
¿Lo ve usted?
Es la T,
tiracorchos o tapones,
o una cruz descabezada
como aquella bruja airada
que a Luzbel su camarada
está echándole sermones.
Pero, así como la luna,
y la tierra, y toda tierra,
que ninguna al cielo encierra
y perfecta no hay ninguna,
pero en cambio, cuando ayuna
de la luz por un costado
muestra el otro iluminado
por el sol de la fortuna
que da vuelta, vuelta, vuelta
y a uno coge y a otra suelta,
esa misma horrenda letra
que al oído nos penetra
con corneta de regaños
y redobles de tambor,
¡Vedla en frente, vedla ahora!
Es la niña encantadora,
de más gracias que sus años,
que postrada de rodillas
manda súplicas sencillas
al oído del Señor,
por su padre, por su madre
y hermanitos tan queridos
y por todos los nacidos,
hijos todos del Gran Padre,
hijos todos de su amor,
y, por tanto, hermanos todos:
Aunque en mil diversos modos,
y en mil lenguas que hay distintas,
y con caras de mil tintas,
imploremos su favor.

U

Y esa niña usa la U,
que usa toda costurera
y cualquiera
buena prójima casera
que no es loca y pendenciera
y mujer de Belcebú.
¡Upa la U que es el dedal
que a la casa trae cuartillo
y remiendo al delantal!
¡Útil dije, que la lengua
y aun la uña impide y forra
y no sirve de tornillo
con estrépito y camorra!
¡Dedal santo que al corrillo
nunca das qué murmurar!
¡La U, pocillo de tornar
ricos sorbos en pocillo!
¡Herradura de uno errar!
que al que quiera bien casar
le señalas donde atar
con el grillo de su anillo
¡A una joven ejemplar!

V

Pero ¡ve! viene la V,
corazón, corazoncita.
Que por ser un corazón
es mi letra más querida:
Pues con él se quiere a Dios,
y a su Madre pura y limpia,
y a los padres que aquí abajo
representan los de arriba;
y con él nos quieren ellos,
y nos manda la doctrina
querer bien a todo el mundo,
que no es más que una familia.
Y al que tiene un corazón
de amor lleno y fe divina,
que ve claro su deber
y a cumplirlo se dedica,
no hay peligro que lo espante,
ni tirano que lo oprima,
ni congoja que lo abrume
ni enemigo que lo rinda:
Ni conflictos que lo fuercen
a traiciones o mentiras,
ni fracasos que empobrezcan
al que su honra guarda limpia:
porque sabe que en siguiendo,
recto siempre, a buena mira,
su conciencia lo sostiene,
lo respeta hasta la envidia
y algún día la fortuna
vencedor lo glorifica.
Y si muere en la demanda
¿Quién no muere? que me digan.
Sólo en Dios hay vida eterna,
y sólo esa es gloria, es vida.
¡Viva pues la letra V,
que es la copa con que brindan
la Virtud, que es Valor santo,
la Verdad, vanguardia invicta!

W

La W o doble V
es la imagen, es la cifra
de casados bien casados,
corazones enlazados
sin reservas ni engañifa;
que uno al otro se sostienen,
se estimulan y se cuidan,
y en sus prendas y defectos
se compensan y equilibran;
y el marido a su mujer,
y al marido su costilla,
mutuamente, cual Dios manda,
con su amor se santifican.
No se arañan como gatos,
ni cual pollos se pellizcan,
ni se ladran como perros,
ni a los cobros se persignan:
Que, antes bien, en pensamientos
y deseos se adivinan
y del mundo y sus porrazos
querendones se desquitan.
Poco usamos esta letra
en la lengua de Castilla,
pero Washington ilustre,
de los yanquis el Bolívar,
a quererla y respetarla
mientras haya mundo, obliga.

X

Y esa letra representa
las Américas mellizas
que en el Istmo colombiano
se comprenden y unifican;
y aunque la X, las tijeras
del gran Lesseps, las divida
abriendo un río, un canal
que un mar con el otro liga
por el cual veremos pronto
que el mundo entero desfila
llevando cuanto hay en él
desde Europa hasta la China:
De Américas Norte y Sur
una misma es la divina
igualdad ante las leyes,
libertad en la justicia,
tierra y pan a los millones
que famélicos se apiñan
donde están como de sobra
y ni el sol calor les brinda;
tierra y pan al que trabaje
y respete en donde viva
el Gobierno que nos damos
y la Fe que a Dios nos guía.
Entretanto las naciones
que española sangre anima
y que un mismo corazón
y alma y lengua y credo inspiran,
no olvidemos ¡ay! que somos
la mismísima familia
y que gloria y dicha de uno
es de todos gloria y dicha.

Y

En la letra Y griega o Ye
contemplemos nuestra cifra:
Dos iguales, fuertes ramas
que de un tronco se derivan
y de todas sus virtudes
y flaquezas participan;
y que si ese tronco se abre
o enemigos lo derriban,
ambas ramas caen por tierra
ante el orbe y su rechifla.

Z

No atraigamos, con ruindades
de política egoísta,
con escándalos de celos
y discordias fraticidas
el castigo del Eterno
que la Z simboliza,
la ígnea Z, el rayo airado
que a los réprobos fulmina
y así, al pie del magno tronco
que hoy nos carga y nos abriga
y que el hacha de los cielos
destrozara vengativa,
nunca escriba ajena historia:
“Aquí yacen las cenizas
de la raza que en el mundo
otro mundo dio a Castilla”.
Grande y noble cual ninguna
reinó un tiempo esta familia,
pero al fin se suicidó
olvidada de sí misma.